Alfabetización en IA: repensar el aprendizaje en la era de la inteligencia artificial

Shady Sharify / https://betterimagesofai.org / https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

Durante el año, hemos hablado de la inteligencia artificial generativa para comprender sus usos y, en particular, sobre su aplicación en la escritura (puedes revisar aquí la parte 1 y aquí la parte 2). Hoy nos interesa abordar uno de los temas que ha destacado en el último tiempo: la alfabetización en IA para prepararnos para las planificaciones de fin de año y comprender mejor cómo abordar la inteligencia artificial en nuestras aulas. Pero, ¿qué es la alfabetización en IA? El Marco de Competencias AILit (2025) la describe como: “los conocimientos técnicos, las habilidades duraderas y las actitudes que nos preparan para el futuro que se requieren para prosperar en un mundo influenciado por la IA.” (p. 6). En este sentido,  “Permite a los y las alumnas participar, crear, gestionar y diseñar IA, al tiempo que evalúan críticamente sus beneficios, riesgos e implicaciones éticas.” (p. 6).

Su importancia radica, dada la evolución y (sobre todo) la masificación de las herramientas de inteligencia artificial, en que la falta de conocimientos supone una amenaza para el sistema educativo y el aprendizaje de las personas. Al respecto, Qian (2025) afirma que una carencia en la alfabetización en IA, junto con una excesiva dependencia en estas herramientas, conlleva uno de los desafíos de la educación superior en la actualidad (1115). Por esto, tenemos que comprender que la aparición de la IA no puede reducirse al debate de si debemos permitir o no su uso en los diversos procesos de aprendizaje. Esto, querámoslo o no, implica un desgaste de las personas y recursos en las instituciones educativas sin mucha efectividad. A esto se añade que, al final del día, la IA es parte de las tecnologías estructurales de nuestras sociedades. Entonces, tener las competencias para poder evaluarlas de manera crítica siempre será beneficioso. 

Comprender la IA desde nuestras propias competencias y disciplinas

Comprendiendo lo anterior, debemos preguntarnos: ¿cómo logramos una comprensión de la IA que permita una interacción autónoma, eficaz y ética? Como toda pregunta compleja, la respuesta no es simple. Sin embargo, podemos delinear algunos pasos que nos permitan reflexionar y poner en práctica medidas efectivas. En primer lugar, tenemos que preguntarnos cuál es nuestro conocimiento sobre inteligencia artificial. Es territorio común el enfrentarnos a la irrupción de la IA, pero no todas las personas estamos igual de preparadas ni tenemos las competencias necesarias para incluirla o rechazarla de la misma manera. Hay que asumir que “Existen diferencias sustanciales en la comprensión que tienen las personas de la IA, su disposición a interactuar con ella y su capacidad para hacerlo de manera eficaz.” (Laupichler et al., 2022, p. 2). Nuestra propia evaluación de nuestros conocimientos es el mejor inicio para desarrollar una alfabetización en IA.

Nuestra ventaja dentro de este contexto es nuestro propio conocimiento disciplinar. Es fundamental que generemos una postura crítica sobre estos sistemas, pero como argumenta Potkalitsky (2025), esto dependerá de nuestra formación. Cada disciplina plantea preguntas diferentes porque cada una se dedica a prácticas diferentes de creación de conocimiento. En este sentido, mientras que la ciencia valida este mediante la observación controlada y la replicación, podemos observar que la historia lo hace a través del análisis contextual de las fuentes y el cambio a lo largo del tiempo. Por otro lado, la filosofía valida el conocimiento por medio del análisis lógico y la clarificación conceptual. Por esta razón, pedir a un estudiante que ‘piense críticamente’ al usar IA no es una buena jugada. Mejor será entender que “la alfabetización en IA debe enseñarse desde dentro de las disciplinas, por parte de profesores que comprendan la epistemología de su campo.” (Potkalitsky, 2025).

Conocer el punto de partida de nuestros estudiantes

En segundo lugar, debemos evaluar el nivel de conocimiento sobre IA del grupo con el que trabajamos: ¿utilizan de manera similar estas tecnologías?¿cuáles son las brechas que podemos identificar? Debemos tener un marco común de conocimiento para lograr interacciones que sean beneficiosas para el aprendizaje. Asegurarnos de que los primeros pasos en la alfabetización en IA se centren en comprender desde nuestro contexto lo que es la inteligencia artificial nos permite reflexionar de manera crítica sobre sus usos y resultados (Laupichler et al., 2022, p. 2). En concreto, tenemos que ser conscientes de que una cosa es poder conseguir respuestas inmediatas de estos sistemas (lo que probablemente coarte el aprendizaje) y, por otro lado, desarrollar las habilidades para mediar su uso y asegurarnos (en gran medida) de que nuestros objetivos de aprendizaje sean logrados. Como punto de referencia, podemos visitar este espacio creado en colaboración por el CENIA y educarchile para planificar e implementar actividades en el aula.

El rol de las instituciones en la alfabetización en IA

En tercer lugar, debemos trabajar en un marco institucional que permita la capacitación de las personas que trabajan en un establecimiento educativo. Esta es una de las situaciones más complejas, ya que “Las estrategias institucionales para equilibrar la utilidad de la IA con las garantías éticas siguen estando poco desarrolladas.” (Qian, 2025, p. 1116). A esto, se suma lo que el Marco de Competencias AILit (2025) señala en relación a la labor conjunta del sistema educativo: “La integración de la alfabetización en IA es una responsabilidad compartida por todo el ecosistema educativo, y no una obligación de cada educador individualmente.” (p. 8). Por esto, este documento anima a los y las educadoras a incorporar la alfabetización en IA “cuando y donde sea compatible con su materia y contexto.” (p. 8). Entonces, la alineación entre docentes y administrativos de una institución debe ser un proceso abierto que privilegie la realidad contextual y no a las modas del momento. De esta forma podemos asegurar la calidad de nuestra enseñanza como institución educativa.

Estos tres puntos deben comprenderse desde una horizontalidad, ya que dependen mutuamente el uno del otro. Para poder realizar una planificación sobre alfabetización en IA, debo tener como profesor/a los conocimientos necesarios para mediar el aprendizaje. Al mismo tiempo, esto se inserta en el marco de las políticas que la institución en la que trabajo tenga en relación al uso de inteligencia artificial. La tarea es compleja, pero necesaria para poder construir las competencias necesarias para incorporar o rechazar estas tecnologías. Con respecto a esto último, la alfabetización en IA no debería ser comprendida como una incorporación forzada de herramientas de inteligencia artificial en nuestras aulas, sino más bien como las diversas prácticas y decisiones que queremos adoptar en relación a ellas.

Alejandro Rossi
Ph.D. en Español
Universidad de California, Davis

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