“Encuentra el regalo ideal”. “Juguetes para todas las edades”. “Celebraciones del día del niño que no te puedes perder”. Estas frases se repiten cada año en grandes tiendas y redes sociales como parte de nuestro cotidiano en torno al Día de la Niñez. Pero antes de seguir leyendo, detente un momento: ¿Qué es lo primero que se te viene a la mente cuando piensas en este día? ¿En un gesto, en un regalo, en alguna actividad especial? Estas interrogantes nos ofrecen una gran oportunidad. Más allá de lo festivo o comercial, esta fecha abre las puertas a la reflexión sobre cómo deberíamos considerar a las niñeces hoy. Esto implica reconocer cuál es su real posición en la sociedad y que sus voces deben ser escuchadas y valoradas. Pero ¿Es esto efectivamente una realidad? ¿Cuál es el mejor presente para ellos y ellas?
Escuchar a la niñez: más que un derecho
Durante la década de 1990, el bienestar y protección a la niñez se ha posicionado fuertemente en la discusión nacional e internacional. En este contexto, un hito clave es la Convención sobre los Derechos del Niño (Organización de las Naciones Unidas, [ONU] 1989) y que Chile ratificó oficialmente un año después. Esta declaración de principios y derechos establece que niños y niñas deben ser escuchados y que sus opiniones sean tomadas en cuenta. Además, este marco garantiza su protección contra toda forma de discriminación, sin importar las creencias o condiciones socioeconómicas. De igual manera, se reconoce la importancia de respetar la libertad de pensamiento y de asegurar que los niños y niñas participen, plenamente, en la sociedad como todo acto democrático e igualitario.
Por esta razón, cuando hablamos de la niñez, no nos referimos a solo una etapa de la vida, sino a un mundo cargado de riquezas, complejidades y oportunidades. Escuchar sus voces, más que un derecho, es una manera de mirar con nuevos lentes, reconociendo el valor que merece desde un perspectiva estructural y social (Qvortrup, 2009). Este enfoque de derechos nos interpela como adultos a revisar nuestras propias creencias y a cuestionar de qué manera establecemos conexiones significativas, abriendo oportunidades reales para su desarrollo y bienestar; más que ser simplemente “proveedores de servicios” (Manhey-Moreno, 2021).
Las voces silenciadas: La mirada adultocéntrica
William Corsaro, en su obra clásica “La sociología de la infancia” (2015) plantea que la sociedad se desarrolla en un cotidiano organizativo. En otras palabras, la vida social se estructura a través de jerarquías rígidas para mantener una cierta estabilidad en su funcionamiento vital. Sin embargo, esta falta de flexibilidad suele silenciar a la niñez, especialmente bajo la mirada adultocéntrica, que prioriza la conveniencia adulta. Este fenómeno, denominado adultocentrismo, lo entenderemos como una relación subordinada, especialmente en experiencias que conciernen a niños, niñas y adolescentes (Defensoría de la Niñez, 2022).
Por otro lado, Bordieu (1997), para referirse a estas relaciones de poder y control, utiliza el término de hábitus para simbolizar que estas tensiones facilitan y restringen la participación colectiva, como una especie de tira y afloja. Pero no se trata de una competencia de fuerza ni ver quien se lleva el banderín ganador. Más bien, tanto los adultos como los niños sostienen una cuerda que moviliza y orienta. Esto significa que como adultos debemos ser capaces de descentrar nuestra propia estructura social y que las niñeces se posicionen a partir de su propio habitus y no en un habitus dominante. Es como dice Larrosa (2006), se trata de hacer visible lo que está oculto para dar voz al silencio de lo real.
Las voces de las niñeces: cómo hacerlas visibles y reales
- Accede a su mundo, ¿Me permites entrar?: el lenguaje es el medio principal en toda interacción y construcción de aprendizajes. Niños y niñas establecen diálogos y experiencias compartidas que, como adultos, nos permite acceder a sus pequeños, pero inmensos mundos desde un plano de igualdad (Rogoff, 1993). Este acercamiento, además, fomenta valores como la empatía, la colaboración y fortalece los vínculos. ¿Cómo hacerlo? Puede parecerte interesante el conocer sus espacios o lugares favoritos: “Cuando yo tenía tu edad, mis lugares favoritos en la casa/colegio/plaza eran…, ¿tú tienes?, ¿por qué te gustan?”.
- Fomenta una participación genuina: el diagrama de Participación Infantil propuesto por Roger Hart (1993), nos ofrece una metodología sobre actividades que son iniciadas y dirigidas por las niñeces y que las decisiones son solo compartidas con los adultos. ¿Cómo hacerlo? Puedes comenzar preguntándoles: ¿Qué libro te gustaría leer hoy?, ¿Hay algún juego con el que quieras comenzar este día? ¿Por qué?, ¿Cuál canción quieres escuchar camino al colegio?; para luego ir avanzando a metas más desafiantes, como el diseñar e implementar proyectos o actividades para y con la comunidad. La clave es que sean parte de la planificación, no solo de su ejecución.
Nota: Modelo de participación infantil. Adaptado desde Prosser, G. (2020).
- Propicia entornos e instancias donde su opinión sea real: ¿Cómo hacerlo? Puedes implementar juegos de roles, ya sea explorando situaciones hipotéticas, el cuestionar estereotipos o definir roles y acciones de diferentes personajes. También, es muy valioso motivarlos a crear historias o resolver problemas, permitiéndoles que apliquen sus propias estrategias. Estas acciones facilitan la creación de ambientes activos modificantes, lo cual enriquece habilidades cognitivas y socioemocionales (Feuerstein, 1986).
En conclusión, el verdadero regalo es que cada infancia sea escuchada, vivida con respeto, en un plano participativo. Estos nuevos lentes nos muestran la experiencia de lo que significa ser niño, no solo desde lo anecdótico como un objeto o acontecimiento, sino como un proceso que se construye a partir de lo vivido y en la interacción con otras figuras sociales que también tienen voz. Ya sea desde las primeras amistades; padres, madres o adultos responsables; educadores y docentes. Por eso, escuchar a los niños y niñas no es un gesto menor, sino un acto de amor. “Encontremos el momento ideal para escucharlos”. “Actos organizados por niños y niñas que no te puedes perder”. Y, como todo cambio empieza con un primer paso. ¿Te animas a darlo desde tu lugar?
Carla Sepúlveda
Magíster en Desarrollo Cognitivo
Referencias bibliográficas
Bordieu, P. (1997) Capital cultural, escuela y espacio social. Siglo XX. Recuperado de https://archive.org/details/CapitalCulturalEscuelaYEspacioSocialPierreBourdieu
Corsaro, W. (2015). The sociology of childhood. SAGE Publications. https://doi.org/10.4135/9781483399027
Defensoría de la niñez (2022). Informe Anual 2022. Recuperado de https://www.defensorianinez.cl/informe-anual-2022/wp-content/uploads/2023/01/IA2022-02-Adultocentrismo_web.pdf
Feuerstein, R. (1986). Mediated Learning Experience. Jerusalén: Hadassah Wizo Canada Research Institute.
Hart, R. A. (1993). La participación de los niños. De la participación simbólica a la participación auténtica. In Ensayos Innocenti (Vol. 4, p. 47). UNICEF
Larrosa, J. (2006). Sobre la experiencia. Revista de Psicologia, Ciències de l’educació i de l’esport Blanquerna, 19, 87–112. http://www.raco.cat/index.php/Aloma/article/view/103367/154553
Manhey-Moreno, M. (2021). Planificación y evaluación para los aprendizajes en educación infantil desde un enfoque de derechos. Ariadna Ediciones
Organización de las Naciones Unidas (1989). Convención sobre los Derechos del Niño. Recuperado de https://www.ohchr.org/sites/default/files/crc_SP.pdf
Qvortrup, J. (2009). The development of childhood. En Qvortrup, J., Brown Rosier, K. and Kinney, D.A. (eds) Structural, Historical, and Comparative Perspectives. Sociological Studies of Children and Youth. Emerald Group Publishing Limited, Leeds, (vol.12 pp. 1-26) https://doi.org/10.1108/S1537-4661(2009)0000012006
Rogoff, B. (1993). Aprendices del pensamiento: El desarrollo cognitivo en el contexto social. Paidós.



