A collage that merges circuit board patterns with textile motifs in a grid-like background of alternating black, grey, and white. Two hand-drawn arms are on each side of the image, positioned as if gently pulling on thin, white strings that cross the image diagonally. The hands appear soft and somewhat translucent, contrasting with the rigid lines of the circuit board patterns behind them. The strings are woven through both the hands and the background, symbolising the connection between traditional weaving and modern technology. The overall colour palette features muted earth tones, including browns, beiges, and grays, creating a sense of both history and continuity between the natural and technological worlds..
Textiles and Tech 2 by Hanna Barakat & Archival Images of AI + AIxDESIGN
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En nuestra entrada anterior sobre el uso de IA en la docencia, definimos lo que es la alfabetización en IA (conocimientos técnicos, habilidades duraderas y actitudes que nos preparan para el futuro que se requieren para prosperar en un mundo influenciado por la IA) y describimos tres puntos que permiten establecer una ruta para su incorporación en el aula (partir desde nuestra disciplina, conocer el contexto y el conocimiento de IA de nuestros estudiantes, definir el rol de nuestra institución). Señalamos al final de la entrada la importancia de comprender la alfabetización en IA como las diversas decisiones y prácticas que queremos adoptar al pensar en cómo trabajar con inteligencia artificial. Lo que buscamos acá es delinear algunas de estas prácticas para aplicarlas en nuestras aulas.

De la reflexión pedagógica al aula de clases

A principios de año, el Centro de Innovación del Ministerio de Educación publicó PotencIA el aprendizaje: Preguntas para la reflexión y práctica de la Inteligencia Artificial generativa en contextos educativos (2025). Este documento busca “invitar a la reflexión para replantearnos cómo enseñar y aprender en tiempos de IA generativa.” (p. 3). Señalan que esta reflexión está lejos de ser resuelta y el documento en sí, es un excelente punto de inicio para plantearnos nuestra labor pedagógica. Elaboran seis principios que buscan guiar en el uso de la IA generativa para enseñar y aprender, cada uno de ellos viene acompañado de una serie de preguntas guía para facilitar la reflexión y, luego, un cuestionario que nos permite evaluarnos con respecto a nuestra incorporación de IA generativa en los procesos de aprendizaje. Es decir, se enfoca en ayudarnos a generar actividades que efectivamente cumplan con nuestros objetivos de aprendizaje y no caigamos en incluir estas herramientas en desmedro de ellos. Además, desarrolla una serie de medidas para resguardar la seguridad y privacidad de nuestros estudiantes al mediar con tecnologías digitales tales como la anonimización de datos, desarrollar consentimientos informados, entre otros.

En relación a lo anterior, es necesario señalar que la planificación de las clases será una acción fundamental para que podamos incorporar la IA de manera efectiva. Las pautas revisadas del documento del Centro de Innovación nos permiten dar cuenta de esto y materializar de manera concreta la forma de lograrlo. Recordemos, como ya habíamos señalado, también es importante tener presente nuestra propia disciplina, ya que desde ella podremos contextualizar el uso de inteligencia artificial con objetivos específicos. De manera esquemática, Nick Potkalitsky (2025) define seis “territorios” para la alfabetización con IA:

  1. Epistemología y formas disciplinarias de conocimiento: ¿cómo desafía la IA lo que cuenta como comprensión en cada disciplina?
  2. Asimetría del conocimiento y agencia intelectual: ¿cómo prevenimos la dependencia invisible y desarrollamos la agencia epistémica?
  3. Arquitectura instruccional: ¿cómo posicionamos la IA como objeto de investigación disciplinar?
  4. Evaluación: ¿cómo evaluamos si el estudiantado desarrolla pensamiento disciplinar, más allá de los productos finales?
  5. Autenticidad disciplinaria y transferencia: ¿qué preserva los compromisos epistémicos? ¿Qué se transfiere entre disciplinas?
  6. Desarrollo profesional e infraestructura: ¿cómo aprovechamos la experiencia docente y construimos estructuras de apoyo?

En su conjunto, estos territorios trazan un panorama que, en sintonía con el documento PotencIA el aprendizaje, no busca resolver “el problema de la IA”. Es plantear cómo establecemos un trabajo continuo para fortalecer la enseñanza disciplinaria al ser explícitos en los compromisos epistémicos de cada una de ellas, es apoyar la investigación de nuestros y nuestras estudiantes, y en especial, desarrollar una conciencia sobre cómo las disciplinas construyen conocimiento. 

Centrarnos en abrir el diálogo

  Considerando lo anterior, una de las aproximaciones prácticas es comenzar a dialogar con respecto al uso de IA con los y las estudiantes. Definir sin considerarles es una acción que no les permite ser protagonistas de su aprendizaje, ni les ayuda a desarrollar una actitud crítica frente a los cambios del mundo. Si la inteligencia es una de las tecnologías que están cambiando el curso de la humanidad y de la educación, ¿por qué no incluimos a quienes se ven afectados directamente? Como nos invita a pensar el profesor Brett Vogelsinger (2025):

Estimado lector/a, puede que esté de acuerdo o en desacuerdo con los estudiantes sobre si el uso que hacen de la IA favorece el aprendizaje, pero creo que todos estamos de acuerdo en que pedirles que nos cuenten cómo y por qué utilizan la inteligencia artificial nos permite ver con mayor claridad qué apoyo podemos brindarles en nuestra labor tan humana de enseñar a escribir. (“The Transparency Survey”)

Si bien su contexto es una clase de escritura, fácilmente podemos extrapolar su idea de apoyo a enseñar a escribir a las diversas disciplinas en las que nos desenvolvemos. Lo importante, como menciona, es comprender que abrir el diálogo no implica el tener que usar inteligencia artificial, tampoco es fomentarla porque “llegó para quedarse”, es (muy literalmente) incorporar el tema a nuestra sala de clases para ir definiendo en conjunto cómo nos aproximamos a ella. Una de las prácticas concretas que Vogelsinger utiliza es una encuesta de transparencia luego de cada evaluación (la que deja a libre disposición aquí) para ayudar a sus estudiantes a reflexionar sobre el uso de estas tecnologías. Este tipo de instrumentos puede ser un buen puntapié inicial para analizar y reflexionar en conjunto sobre la IA.

El contrato de IA

Otra de las mejores opciones que tenemos para comenzar el uso de IA en clases, luego de adaptarla a nuestro contexto, es a través de un “Contrato de IA”. Este tipo de documento busca abrir un espacio en el que podamos discutir de manera específica cuáles son las normas que regirán nuestra clase. Si bien podemos encontrar varios ejemplos que podemos usar como referentes (por ejemplo, de Microsoft, de la organización IA Educativa o de Teach AI), recomendamos desarrollarlo en clases en conjunto con los y las estudiantes para explicitar los objetivos específicos del uso que queremos darle con los aspectos señalados, al mismo tiempo que estimular la reflexión sobre su aprendizaje con IA generativa. Es importante recordar que los acuerdos dentro del aula entre docentes y estudiantes son fundamentales para establecer lazos de confianza. Específicamente en relación al uso de IA, estos permiten fomentar la confianza, la seguridad y la responsabilidad en el contexto actual (“Teaching with AI”). Elaborar un contrato nos ayudará, además, a evitar caer en el uso de herramientas de detección de IA que tienen una baja fiabilidad (Moya y Eaton, 2023) y generan desconfianza. 

Alfabetización en IA: un proceso pedagógico en construcción

A modo de cierre, hablar de alfabetización en IA en el aula no implica dominar todas las herramientas disponibles ni anticipar cada uno de sus impactos futuros. Más bien, supone asumir una postura pedagógica consciente frente a una tecnología que ya forma parte del ecosistema educativo. Lo que planteamos acá, ya sea planificar desde la disciplina, abrir espacios de diálogo con los y las estudiantes o construir acuerdos explícitos como el contrato de IA, apuntan a fortalecer la enseñanza y el aprendizaje, sin perder de vista los compromisos de cada área del conocimiento en la que nos desenvolvemos. Por ello, para incorporar la inteligencia artificial en la sala de clases debemos repensar cómo enseñamos, cómo aprendemos y cómo acompañamos a nuestros y nuestras estudiantes en el desarrollo de una agencia crítica y responsable frente a los desafíos de nuestro presente.

Alejandro Rossi
Ph.D. en Español
Universidad de California, Davis

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